"Cuídate" Cantaba una voz angelical suavemente en mi cabeza una y otra vez.
Al principio apenas era un susurro, en el silencio ensordecedor. Un calmante, la repetición tranquila que me ayudó a aliviar de inconsciencia. Sin embargo, las luces empezaron a apagarse, y la voz comenzó a aumentar en volumen y amplitud. Se repetía una y otra vez en mi cabeza, causando un dolor físico. CUÍDATE que rugió, haciéndome volver a la realidad.
Salí corriendo mientras los traumáticos acontecimientos de la última noche resurgían en mi cabeza. Mirando salvajemente alrededor, estaba sorprendida de estar viva. Esperaba estar desierta en algún lugar, secuestrada o abandonada en el callejón (si tenía suerte) Miré alrededor de la habitación dejando escapar un pequeño grito.
Era mi habitación.
Todo estaba en su lugar adecuado: mi macbook estaba al extremo de la cama donde siempre la dejaba, mi atrapasueños seguía en la cabecera de mi cama y mi puerta estaba cerrada como normalmente la tenía yo de noche ¿Cómo diablos llegué aquí?
Sé que estaba borracha, vamos que apenas podía pararme de pie y mucho menos caminar a mi casa. A pesar de que el alcohol había tenido un gran impacto en mi sistema inmunológico anoche, me acordé de todo el incidente en el callejón como si hubiera sido hace apenas escasos minutos. El tipo que parece ser que era Rutherford, sus suplicas y sus diversas excusas fueron grabadas en mi memoria a largo plazo, como un disco rayado. El pálido rostro de Rutherford en el frío suelo del callejón destelló en mi mente, haciendo que mis lagrimas empezaran a caer. Todo esto era muy confuso y abrumador en estos momentos. Me froté la cabeza, me salí fuera de la cama, todavía llevaba el vestido de la noche anterior y traté de respirar. Fue entonces cuando puse los ojos en él.
Había una nota, en el bolso que había llevado la noche anterior. La hoja de papel se plegó perfectamente, apenas me fijé en lo demás. Con cautela, tomé el papel hacia arriba con las manos temblorosas. Desplegando el papel, sentí que mi corazón se salía de mi pecho y salía corriendo a la luz del día por la ventana de mi habitación. En la nota, escrita con una perfecta caligrafía ponía:
Deberías tener más cuidado ____. Hay cosas que no sabes. Personas en las que no deberías confiar. Borra lo que pasó anoche de tu memoria, de lo contrario, tú eres la siguiente. -SA
Tragué saliva, leyendo y releyendo el mensaje varias veces. ¿Era SA el que me había traído a casa? ¿Y qué quiere decir con, tú eres la siguiente? Los chicos del callejón no me conocen...¿verdad? Juro que no reconocí sus voces, pero de nuevo en mi estado ¿que tendría? Todo lo que sabía era que estaba agradecida por quien quiera que me fuese sacado de allí con vida. Sólo hay un problema ¿Cómo habían el tío Dom y Alex sabido que había llegado a casa a salvo?
Tirando de la primera bata que pude encontrar y abriendo mi puerta, me precipité a la habitación de Alex. Estaba sentada con el teléfono hablando con alguien riendo y tecleando animadamente en su ordenador.
"Alex" susurré, ya que no me atrevía a irrumpir en su habitación, golpeando sobre una planta que había justo en la puerta. Ella giró la cabeza y musitó un "sal" con una severa mirada en su cara. Me burlé, mala oportunidad para que eso ocurra.
"Lo siento Nate, me tengo que ir. Mi hermana me está acosando. ¿Puedo llamarte luego?" Hubo una ligera pausa, como el sonido de que alguien hablaba en el otro extremo de la linea. "Está bien adiós" Ella sonrió, hablando con la voz más dulce que pudo poner Tan pronto como colgó el teléfono, parecía que el demonio la había poseído. No es broma.
"¿Qué demonios te pasa?" Me gritó fulminándome con la mirada. ¡Madre mía, si las miradas mataran! Lo que sea, yo necesitaba respuestas.
"¿A que hora te recogió Dom de la fiesta de anoche?" Le pregunté casualmente, sentada en su cómoda silla. Ella cruzó los brazos sobre su pecho, sólo lo hace cuando está A) Molesta o B) A punto de matarme.
"Oh, ¿qué? ¿Te refieres a la fiesta en la que me dejaste tirada anoche?" Ella negó con la cabeza y se sentó en el borde de la ca,a, recogiendo su lima de uñas.
"Lo siento Alex, créeme. No estaba pensando con claridad." El silencio se llenó con el ruido de Alex, limándose las uñas. Después de un minuto más o menos, volvió a hablar.
"Bueno, obviamente parecia ser lo suficientemente sobria como para regresar a casa" Murmuró amargamente, completamente absorta con el perfeccionamiento de las uñas. Lo pensé por un minuto, estupefacta ante las palabras que acababan de salir de su boca. ¿Cómo diablos podría haber caminado a casa? Sabía a ciencia cierta que eso no podía ser verdad.
"Alex, ¿cómo sabes que entré en casa?"
"Porque tú me enviaste un jodido mensaje! O..¿has olvidado eso?" Se echó a reír con enfado, con el rostro en un tono rosado.
"¿Lo hice?" Yo desde luego no podía recordar la posibilidad de enviar un mensaje anoche.
"Sí, y cuando llegamos a casa, tú ya estabas profundamente dormida en tú cama" Ella entrecerró los ojos hacia mí, mientras yo seguía mirándola estupefacta. "La próxima vez, no me invites a una de tus estúpidas fiestas si vas a dejarme tirada. Joder ____, me dejaste preguntándome si algo malo te había pasado!"
"Lo siento" Fue la simple palabra que murmuré, mientras corría de vuelta a mi habitación. Oí la puerta del dormitorio de Alex cerrarse de golpe, mientras revolvía alrededor de mi bolsa para encontrar mi teléfono. No estaba allí. Hubiera jurado que antes de desmayarme lo había puesto ahí. En ese momento, un zumbido sonó desde el otro lado de la habitación. Bingo.
Desbloqueé el teléfono rápido, me di cuenta de que era un mensaje de Lola.
____, siento mucho lo que pasó. ¿No crees que al menos deberíamos hablar de ello?
Inmediatamente, le tecleé la respuesta.
No, he terminado contigo. Pierde mi número, porque esta es la última vez que voy a responder a uno de tus mensajes.
Salí de la conversación y se presentó una lista de números a los que yo había enviado mensajes la última semana. Me di cuenta de algo que hizo que mi estómago se retorciese sobre si mismo. Yo había enviado un mensaje a Alex a las 12:10 am.
Lo siento Alex, tengo que dejar la fiesta temprano. Nick estaba molestándome. Vuelvo a casa, no me esperes. xx
Mi corazón dio un vuelco. Definitivamente yo no había enviado ese mensaje. Incluso cuando antes me emborrachaba, siempre me acordaba de la pobre persona a la que le había mensajeado la mañana siguiente. No era uno de esos casos - podía sentirlo. El que me había llevado a casa, también me había encubierto. Como si no quisiese meterse en problemas o quería que me olvidara de los acontecimientos de anoche.
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Después de refrescarme, bajé a la cocina. No había comido nada en lo que parecía un día, solo me había dado cuenta cuando mi estómago había hecho un ruido como un trueno.
"¿Fiesta salvaje anoche?" El tío Dom alzó una ceja, mientras comía un plato de patatas fritas. Él estaba cambiando entre canales en la pantalla plana, sonriendo.
"Lo siento si te preocupé o-"
"____, no te preocupes por eso. ¿Qué es lo que los niños dicen? Oh si, YOLO." Oh dios mío, no había dicho eso.
"No vuelvas a decir eso otra vez, te hace poco original" Me reí, metiendo la mano en la nevera para coger mi frío plato de pasta de tomate. Mientras puse el plato en el microondas para calentarlo, me di cuenta qué el tío Dom se sentó en el borde de la silla "Mierda" Murmuró entre dientes, subiendo el volumen del televisor. Fruncí mis cejas curiosamente, también centrándome en la noticia que se desplazaba por la pantalla en letras mayúsculas.
EL CUERPO DE UN CHICO DE 18 AÑOS HA SIDO ENCONTRADO EN UN CALLEJÓN DE CALIFORNIA. ES UN SOSPECHOSO CASO DE SUICIDIO.
Las siguientes palabras que salieron de las noticias, me dejó paralizada de nuevo.
El cuerpo de Peter Rutherfod, de 18 años de edad, fue encontrado en un callejón del Sur de California. La policía descubrió a primeras horas de la mañana, una pista evidente que vincula con su muerte. La nota de suicidio fue encontrada junto a su cuerpo, y se ha confirmado que ha sido escrita por el propio Peter. Se sospecha que tomo una sobredosis de drogas, en un intento de quitarse la vida, lo que ha sido realizado correctamente. Las bolsas de polvo blanco encontradas a unos metros de distancia del cuerpo cuerpo lo confirman. Su madre, que está terriblemente mal, no quiere hablar públicamente sobre el traumático evento. El caso ha sido cerrado sin más investigación.
Mi respiración se enganchó en mi gargantee cuando recordé la voz de anoche 'Rutherford' ¿Sin más investigación? Peter no se había suicidado, esos hombres lo habían obligado a escribir esa nota para cubrir el hecho de que lo habían asesinado. Ellos debieron haber puesto las drogas en su garganta por él.
"¿Estás bien?" Preguntó el tío Dom, ahora girando su cuerpo hacia mí. Me volví de la cocina lo más rápido que pude y me puse el par más cercano de vans que pude encontrar.
"¿A dónde vas?" ¿Y tu pasta?" Le oí gritar desde la cocina, con la boca llena de comida.
"Fuera, estaré de vuelta pronto. Dásela a Alex" Grité, al abrir la puerta y salir al aire fresco.
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Caminé kilómetros y kilómetros, sin ninguna intención de detenerme. Sentí las lágrimas en mis ojos mientras trataba de aclarar mi mente. La culpa me consumía cuando me di cuenta de que podría haber ayudado a Peter Rutherford. Yo estaba a metros de él, pero no hice ni dije nada. En parte me sentía culpable de su muerte. Debo enviar una declaración a la policía, que debería tomar algún tipo de acción en su nombre. Cualquier cosa para que la gente vea que esto no fue un suicidio. Fue un asesinato.
Con el tiempo, mis piernas cedieron debajo de mí, haciéndome caer sobre el pavimento. La carretera estaba desierta, un silencio misterioso llenaba el aire. La lluvia empezó a caer desde el cielo, cada vez más pesada con cada minuto que pasaba. Dejé que los sollozos superaran mi cuerpo y que el dolor dominara cualquier otro sentimiento. Estaba empapada, pero no me importaba lo más mínimo, tenia que romperme, desahogarme.
SA sabía lo que le iba a suceder a Peter, así que ¿por que no ayudar? Me había ayudado,me ha dado consejos. Me salvó del peligro a pocos metros de mi. Pero, ¿cómo sabía que estaba allí, en el callejón? Todas estas preguntas seguían preguntándose en mi cabeza, todas sin respuesta. No había cosa que odiara más que no saber quien era y el por qué de querer ayudarme. Justo cuando estaba de pie, oí un rugido de motor haciendo eco en la distancia. Me pelo mojado me abofeteó, al tratar de ver que llegaba. Con un exceso de velocidad se mostró un porsche negro por la carretera, con las ventanas tintadas para ocultar la identidad del conductor. Esperaba que pasara de largo, hasta que se paró justo en frente de mí. Sus neumáticos contra la fricción de la calle, ya que está se rompió.
La negra puerta se abrió, y una voz desde dentro gruñó "Entra". Tío, ¿no nos inculcaban desde pequeños que nunca debemos hablar con extraños?
"No, gracias" Hablé con confianza, ocultando el dolor en mi voz.
"____, entra en el jodido coche" Fue entonces cuando me di cuenta a quien pertenecía la voz. Justin me miró desde el interior, golpeando impacientemente el volante con los dedos. De repente, me sentí segura.
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